sábado, 9 de febrero de 2008

Cosquín Rock 2008

El heavy metal nacional demostró que goza de buena salud. Nicolás Marchetti De La Voz del Interior : A minutos de las 23, Horcas preparaba su set para luego dejarle su lugar a Ricardo Iorio y su Almafuerte, nave insignia del género que copó el escenario temático de la jornada de ayer. El tridente final empezó con el show de O´Connor, "la voz" del metal argento, que con su grupo dejó en claro que el heavy puede ser consistente, potente y agresivo (en el buen sentido del término) pero con la prolijidad de un artesano. El heavy metal criollo demostró ayer que goza de buena salud en materia de convocatoria. Todo largó a las 17.30 con Japo, un grupo proveniente de Posadas (Misiones). Si bien el gran diluvio se había disipado, por entonces no se contaban más de cien personas en los alrededores. Y, cuando el sol por fin volvió a brillar, todo se oscureció para que suene el trash de Mastifal, luego de que la producción se subiera al techo del escenario para sacar el agua acumulada durante el aguacero. Palos secadores, y a la bolsa. Lluvia artificial con sol. ¿Qué tal? Ya había mil melenas (de las largas) al viento y los cuernitos al aire por fin taparon los acordes de Los Cafres, que hacían lo suyo en el escenario principal. Acá todo era heavy pasado por barro, un sueño hecho realidad en la montaña de San Roque. Incluso, los que llegaban tarde no querían ser menos y se camuflaban con el barro acumulado en el suelo. No querían ser menos que los que, en una actitud heroica, toleraron el diluvio de la siesta. Después llegó Roko, con un Marcelo Nievas (cantante) dispuesto a hacer valer su condición de ser "la voz de los sin voz". "Hola carajoooo" (tiró), y la tribu lo acompañó desde abajo. Con su actitud alternativa y su sonido hardcore sonaron un poco extraños en un escenario tan heavy, pero fueron una buena apuesta de la producción. Igualmente, se notó la ausencia de un segundo violero que matice y sume fuerza detrás de los contrapuntos vocales. Con Tren Loco volvió el clasicismo a escena: doble chancha, camperas de cuero, algunos mensajes peligrosos ("muerte a los conchetos y a la cumbia") y climas oscuros, como en Endemoniado, donde subió Horacio Jiménez para sumarse en la voz. Una bandera colgada de un árbol con la consigna "Almafuerte y Perón" dejaba en claro que la mayoría esperaba al cimarrón heavy. Después de la tormenta, se venía Almafuerte.
La vida por un paraguas
Pilotines, techos improvisados y juegos en el barro, para esquivar la lluvia. Nada pudo aplacar a los fans.

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